El objetivo de un sistema de tierra por sencillo o complejo que sea, es cumplir los siguientes cometidos que se describen en función del orden de importancia:

  1. Proporcionar seguridad a las personas.
  2. Proteger las instalaciones, equipos y bienes en general, al facilitar y garantizar la correcta operación de los dispositivos de protección contra sobrecorriente y sobretensión.
  3. Establecer la permanencia de un potencial de referencia, al estabilizar la tensión eléctrica a tierra, bajo condiciones normales de operación o transitorias.
  4. Mejorar la calidad del servicio.
  5. Disipar la corriente asociada a descargas atmosféricas y limitar las sobretensiones generadas.
  6. Drenar las cargas estáticas a tierra.